Quiénes somos

Extracto del libro de COMERCIO DE FIGUERES
Historia y vida de establecimientos centenarios.
Escrito por Josep Valls en abril de 2005
Pag 328-333
1906-Font. El futuro es ahora.
Norbert, entrevistado por Josep Valls un año antes del centenario de su casa, y muestra con satisfacción no disimulada lo que ha pensado y proyectado para la remodelación y ampliación de la tienda Font Hombre.

Esto es el futuro, es un proyecto importante para ser llevado a cabo inmediatamente o casi. Pero la empresa, que empezó siendo un pequeño negocio familiar de pura artesanía, ya existía a primeros del siglo veinte y estaba ubicada en el mismo lugar, exactamente en la esquina Plaza del Ayuntamiento y calle Portella, en el corazón urbanístico e histórico de la ciudad de Figueres. En aquel tiempo, el edificio correspondía al número 5 de la plaza de la Constitución, denominación entonces de la actual plaza del Ayuntamiento. Y el comercio, oficialmente, era anunciado como Sastre con géneros de caballero y señora. En esta plaza se ubica el edificio consistorial desde 1757, construido según diseño del ingeniero militar del castillo de Sant Ferran, Juan Cermeño. En la primera mitad del siglo diecinueve y a partir de la reedificación de la plaza medieval, se comenzaron construir los porches de la casa de la villa, de trazado severamente neoclásico. En la misma plaza se ha celebrado, desde tiempo inmemorial el Mercado, con puestos de venta de productos agrícolas y otros, de la menestralía local y comarcal.

El primer documento que da noticia de la existencia de la casa, es de 1906. Curiosamente, es un diploma digamos oficial, que la Exposición Agrícola e Industrial de Figueras otorga a Narcís Font y Mansanella, bisabuelo de Norbert Font y Nierga, por un pantalón sin costura (sic). Era el 15 de mayo del 1906, en el marco de las Fires i Festes de la Santa Creu, cuando un figuerense que se convertiría universal, Salvador Dalí, acababa de cumplir su segundo año de vida. Ese año había habido un acontecimiento importante, porque se había montado una gran y concurrida exposición agrícola e industrial. Si se dio este galardón o reconocimiento a Narcís Font, es que la tienda ya estaba abierta, pero no se sabe exactamente desde cuándo. En este caso, a diferencia de muchas otras, la primera constatación se basa en la primera prueba documental. En este caso, a diferencia muchos otros, este primer documento no es un recibo de contribución, no es ninguna alta de actividad, sino un diploma, conservado hoy celosamente por los herederos de aquel primer Narcís Font, tendero artesano de Figueres. El diploma lo firman el presidente de la Cámara (firma ilegible), el alcalde Martí Carreras Rebujat y el presidente del jurado, M. Pujol.

Ese año 1906, había comenzado con un cambio importante en la composición del Ayuntamiento figuerense. El alcalde Tomàs Jordà y Genover había dimitido, y el primero de enero era elegido nuevo alcalde Martí Carreras Rebujat, del partido federal. El 31 de mayo, sólo quince días después de haber recibido el diploma nuestro hombre Narcís Font y Mansanella, huvo el atentado al rey de España, el día de su boda con Ana de Batenberg. También es el año que el gobierno español decidía convertir parte del castillo de Sant Ferran en prisión o penal, como se decía en la época. Huvieron grandes y numerosas protestas, encabezadas por el propio alcalde federal, Martí Carreras. Todo fue en vano, las protestas inútiles: la cárcel se instaló en el castillo.

Para esta gran exposición de Agricultura e Industrias anexas, se había hecho un llamamiento a todos los agricultores, industriales, artesanos y artistas para que vinieran a exponer sus productos. En principio tenía carácter provincial, pero tuvo participantes de otras provincias, hasta vinieron artesanos y artistas franceses. Fue en el marco de esta magna exposición, que Narcís Font y Mansanella lograba el diploma de lo que hemos hablado más arriba.

En 1925, Raül Font y Jacoví, hijo del fundador de la tienda, prengué el relevo de la misma, como sastre-modisto. Raül, pero, ya había hecho una larga estancia en París, para aprender el oficio de sastre artesano. Su padre quiso dar un nuevo aire e impulso a la tienda, y el prestigio de haber estudiado en París, capital mundial de la moda en aquellos años, era toda una garantía de buen trabajar y de productos distintos, actualizados y de mayor calidad. Es en esta época que lleva la tienda Raül Font, cuando se empieza a cambiar la fisonomía de la fachada de la casa de la villa. El proyecto era del 1929 del arquitecto Ricard Giral Casadessús, pero no pudo acabar totalmente hasta principios de los años cuarenta, acabada la guerra civil.

Poco más de cincuenta años después, exactamente el 1954, Norbert Font y Seseras continúa la tradición familiar y transforma la sastrería a medida, en una tienda de ropa confeccionada. Con la ayuda y colaboración de su esposa Rosa Nierga y Gallego, amplían el negocio familiar con la apertura de una tienda para señoras y posteriormente con una de ropa para chica joven, llamada Benetton. Con esta tercera actividad, se constituye la sociedad Font Nierga S/A.

El año que tomó el relevo en la actividad comercial Norbert Font y Seseras, en 1954 como hemos dicho, Figueres es una ciudad que se mueve, social y técnicamente. Se empieza a hablar de la instalación del teléfono automático, se acababan las obras del nuevo hospital, se convoca concurso público para instalación de la red de agua pública y ya se habla del pantano de Boadella; se construye el nuevo edificio de correos y telégrafos en la plaza del Sol, etc.

Norbert Font y Seseras es un hombre suficientemente conocido en la ciudad y comarca, es él quien cuenta el grosor de la historia humana y anecdótica de la casa, a partir de su abuelo, el fundador:

-“El abuelo ya venía de Perpiñan, cuando se estableció en Figueres. Estaba en Francia porque, cuando le tocaba alistarse para la guerra de Cuba, desertó. Mi padre también nació en Perpiñan, donde el abuelo ejercía de sastre piecero, es decir, el que hace las piezas de los trajes. Cuando llegó a Figueres se estableció en un piso allí donde había Can Comet del Chocolate, continuaba trabajando un poco para él, un poco para otros sastres, hasta que alquiló la tienda de la Plaza del Ayuntamiento, que entonces se llamaba Plaza de la Constitución, luego se llamó de La República, más tarde del Generalísimo, hasta que ahora vuelve a llamarse del Ayuntamiento.”

Y ya que ahora mencionábamos la instalación del teléfono automático, el propio Norbert Font explica las trifulcas que hubo en su casa, cuando su padre decidió, un puñado de años antes, poner el teléfono en la tienda.

-“La abuela le decía al padre: 'Y por qué quieres, el teléfono?'. 'Hombre.... Para telefonear 'le respondía el padre -"para decir a los clientes que vengan a probar'... 'Envía un aprendiz a sus casas!' - Replicaba la abuela - "oh, y para pedir prendas'...' Escribe una carta!'? Insistía la abuela. Ahora lo encontramos divertido, pero la novedad era tant importante, que no se podía prever la necesidad futura del teléfono, y mucha gente no creía, y ponía inconvenientes, tiraba patadas, vaya.”

A los tres años de llevar la tienda, Norbert se casó con Rosa Nierga que ha sido un puntal absoluto en el trabajo y gestión de las tiendas. Era 1957 cuando se casaron, y entonces se hacían sólo trajes a medida; pero como en breve llegó la moda de la gabardina, se vendían también gabardinas. Poco a poco, y al ritmo de las modas, demandas y de los signos del tiempo en definitiva, la casa se iba transformando, amoldándose a las nuevas necesidades.

-“Era curioso -sigue Norbert- porque cuando te comprabas una gabardina pone: la quiere con grasa, o sin grasa? Si el cliente decía que sí, le pasaban como una grasa por el cuello, para que pareciera más gabardina, no sé cómo decirlo... Para que pareciera más auténtica, más original. En aquel tiempo trabajábamos mucho, coincidíamos con la primera gran llegada masiva de turistas. En casa, venían muchos franceses. Un traje aquí les costaba entre mil y tres mil pesetas, y en Francia les salía entre el equivalente de diez mil y quince mil pesetas, ya me dirás...!”

Y a renglón seguido constato una pequeña muestra de cómo se afila el ingenio y los recursos que se ponen, para conseguir lo interesante.

-“Ahora no lo recordamos bien -y Norbert Font se ríe mientras lo explica- pero en aquel tiempo estaba el gran problema de la aduana. Todo era problemático para pasar la frontera. Todo. Me encontré con que los clientes franceses me decían: 'Hombre esa etiqueta del bolsillo interior que dice Font-Figueres no me acaba de gustar... Los botones de los puños se ve que son españoles...' Y cosas así. Yo sí que me voy a Perpiñan a comprar botones que tuvieran cualquier anagrama francés, y unas etiquetas para coser sobre el bolsillo del infierno que decían 'Michèle-París'.”

Durante unos años, en Can Font (nombre popular de la tienda) hacían los vestidos de dieciséis o diecisiete músicos que formaban La Principal de La Bisbal. También durante unos años confeccionaron los uniformes del personal de los casinos de Le Boulou y de Canet del Rosselló, que eran distintos modelos, claro, para crupiers, recepcionistas, directores de salón etc.

En los años cincuenta, los de más trabajo en el ramo de la ropa al menos por lo que hace la ciudad de Figueres, la moda era marcada por los ingleses; los vestidos, americanas, pantalones, tenían el toque y el aire de las modas provenientes de Inglaterra.

-“Hubo un temporada que era moda las espaldas muy anchas, lo que los franceses llamaban 'la manche jambon', ancha hacia la parte alta, hacia el hombro, y con refuerzos de boata en la espalda y al inicio de la manga. Eso, con unos pantalones estrechos, formaban una especie de figura triangular, con el vértice abajo, que hizo furor entre los conocedores y adictos a la moda. El hombre aparecía, tenía que parecer un tipo atlético, fuerte, de gran caja torácica y brazos gruesos.”

En 1996, el siguiente hijo de la generación familiar, Norbert Font y Nierga, tras los estudios universitarios en Barcelona, se incorpora a la tradición familiar, ampliando la tienda Benetton y abriendo un cuarto establecimiento especializar en ropa deportiva de diferentes marcas.

Norbert Font y Nierga, sin moverse del edificio que compró su bisabuelo antes de 1906, amplía la casa central de la nissaga de los Font, con la compra el año 2000, del edificio de la calle Portella, inmediato adyacente a su tienda. Esta adquisición actual que une una casa en la primera de las tiendas, ya antiguamente formaba una sola propiedad de la que se tiene constancia escrita, correspondiente al 1915. En aquella época se segregaban ambas casas contiguas que eran de alquiler. Una se vendió hasta el entonces inquilino Narcís Font, y otra a Bonaventura Imbert. Ahora, pasados casi noventa años, se vuelve a la situación originaria, haciendo una sola propiedad de los dos edificios, por obra y empuje del último, hasta hoy, heredero de la generación Fuente: Norbert Font y Nierga.